viernes, 30 de enero de 2026

El Bicentenario Invisible: Análisis de la Fragmentación Patrimonial en los 200 Años de la Capitulación de la Fortaleza del Real Felipe (1826-2026)

 

El Bicentenario Invisible: Análisis de la Fragmentación Patrimonial en los 200 Años de la Capitulación de la Fortaleza del Real Felipe (1826-2026)

Por: Mg. Juan Manuel Dávila Herrera

Introducción

El 22 de enero de 1826 representa el hito final de la emancipación sudamericana. La firma de la Capitulación de la Fortaleza del Real Felipe y la rendición del brigadier español José Ramón Rodil ante el general Bartolomé Salom no solo pusieron fin a dos años de un asedio brutal, sino que también consolidó la independencia del Perú, extinguiendo formalmente el dominio español. Sin embargo, al cumplirse el bicentenario de este suceso (1826-2026), se observa una preocupante invisibilización del hito, derivada de una gestión patrimonial fragmentada y un divorcio entre el monumento y su entorno urbano.


Imagen 1: El Ejército sin duda ha sido una de las instituciones del Estado que ha venido realizando eventos académicos conmemorando la fecha.



1. La Fortaleza como "Isla Administrativa"

Gestión Fragmentada: Existe una superposición de competencias que dificulta una visión integral. El Ejército administra el recinto, el Ministerio de Cultura supervisa la normativa y la Municipalidad interviene mediante convenios específicos. Esta fragmentación carece de un ente rector que articule el monumento con el desarrollo de la ciudad.

El divorcio con la ciudad: La estructura burocrática ha priorizado eventos de "puertas cerradas" y protocolos académicos sin participación ciudadana. Se han hecho estudios, pero no se ha intervenido el paisaje cultural que rodea la fortaleza. El vecino chalaco ve cómo el monumento brilla en ceremonias privadas mientras su espacio circundante —el verdadero escenario de 1826— permanece en el abandono.



Imagen 2: Tal vez el principal protagonista en las celebraciones del bicentenario de la Capitulación era sin duda la Municipalidad Provincial del Callao por muchos factores; sin embargo, solo hubo un evento cerrado, una exposición monótona en su museo recientemente inaugurado.



Imagen 3. Otro evento cerrado sin mayor participación ciudadana y poco difundido fue en la Fortaleza del Real Felipe, protagonista de este importante acontecimiento.


2. Estándares UNESCO y el Paisaje del Asedio

Desde 2023, la fortaleza integra la Lista Indicativa del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Bajo este estándar, la conservación debe trascender el objeto arquitectónico para abrazar el Paisaje Cultural y la Zona de Amortiguamiento. El asedio y la capitulación no ocurrieron en un vacío; fueron procesos que transformaron el entorno urbano. No intervenir en el entorno es incumplir los criterios de integridad y autenticidad que la UNESCO exige para una inscripción definitiva.




Imagen 4. Eventos tardíos sin mayor planificación y sin generar mayor expectativa, e inaugurados el mismo día y promocionados a uno o dos días de la fecha, convierten este evento en algo efímero sin mayor significado.


Imagen 5. Una exposición plana que pudo ser mejor. ¿Por qué no hacer exposiciones en simultáneo con la fortaleza? ¿No trabajan en conjunto?

3. Perspectiva Histórica Comparada: 1926 vs. 2026







Imagen 6. Instituciones que posteriormente a la fecha o el mismo día empezaron a difundir la fecha.

3. La Avenida Progreso: El asfalto como símbolo de unión

Hace cien años, la visión era distinta. El gobierno de Augusto B. Leguía no solo vió una pista, sino un puente entre épocas. La actual Avenida Venezuela fue consolidada en 1926 como la Avenida Progreso, con el objetivo de unir Lima y el Callao bajo una narrativa de modernidad.

La prensa de la época resumió este espíritu con una frase que hoy resuena como una lección de gestión olvidada:

"Hoy el asfalto de la Avenida Progreso borra las huellas de la sangre derramada en los castillos, uniendo en un solo abrazo de modernidad a la capital y su puerto" (Revista Mundial, Edición Especial del Centenario, enero de 1926).

Para Leguía, la obra pública era la forma de decir que el aislamiento del Callao colonial había terminado. Hoy, en 2026, la falta de una obra similar —ya sea en infraestructura o en corredores culturales— evidencia que no hay una voluntad real de integrar el puerto con su pasado y su futuro.




Imagen 7.  La Sede Callao del Ministerio de Cultura, que custodia el patrimonio cultural, debe difundir y fortalecer la identidad cultural a través del patrimonio. No se vio ninguna publicación en sus redes, gestión cultural alguna, proyectos o actividades.  El canal del Estado acaba de lanzar su programa cultural y el estreno estará dedicado a esta importante fecha.




Imagen 8.  Un evento que se cuestionó fue la participación del Gobierno Regional del Callao, que no ha realizado ninguna actividad salvo un izamiento de bandera en su local, pero sí participó en un evento en Lima. Creemos que el Callao debe ser el abanderado en estas celebraciones y que el GORE CALLAO debió y debe realizar actividades conmemorando esta fecha en territorio chalaco.


4. El "Despertar Tardío" de las Instituciones

Resulta sintomático que, solo tras el paso de la fecha central y a raíz de diversas publicaciones críticas e iniciativas ciudadanas, algunas autoridades hayan comenzado finalmente a realizar actividades referidas a la fecha. Este "despertar tardío" demuestra que la visibilización académica y mediática es la única herramienta capaz de movilizar a una gestión pública que parecía haber olvidado que el Callao es la verdadera "Ciudad del Bicentenario Final".




Imagen 9. Medios del interior del país como Piura difundieron las actividades conmemorando la fecha.

 

V. Conclusiones

El Bicentenario de la Capitulación de 1826 debe constituirse en un verdadero catalizador para la transformación del modelo de gestión territorial y patrimonial del Callao, superando definitivamente el enfoque fragmentado o de “isla” que ha caracterizado históricamente su administración cultural. La recuperación del Real Felipe no puede concebirse de manera aislada, sino como parte inseparable de la rehabilitación integral del paisaje cultural chalaco, de su entorno histórico, social y simbólico. Solo mediante una gestión articulada, interinstitucional y alineada con los estándares internacionales de conservación, interpretación y puesta en valor del patrimonio, el Callao podrá reivindicar legítimamente su condición de escenario donde culminó efectivamente la independencia de América.

En este marco, diversos actores culturales han solicitado al Gobierno Regional del Callao que el año 2026 sea declarado como el “Año del Bicentenario de la Capitulación del Real Felipe, sello de la Independencia, y del 160.º aniversario del Combate del Callao del Dos de Mayo, reafirmación de la soberanía”. Esta iniciativa no solo busca el reconocimiento formal de dos hitos históricos fundamentales, sino también la construcción de una narrativa pública coherente que permita su adecuada conmemoración, resignificación social y proyección educativa, cultural y turística.

Resulta indispensable que las autoridades comprendan la trascendencia estructural de estas efemérides, no solo para la identidad chalaca, sino para la memoria histórica del país en su conjunto. Asimismo, debe reconocerse su potencial estratégico para el desarrollo territorial, la reactivación económica y la dinamización del turismo cultural, lo que exige su incorporación en la agenda pública, la planificación anticipada de políticas culturales y la promoción de programas académicos, patrimoniales y comunitarios que contribuyan a un desarrollo sostenible e inclusivo.

El Bicentenario de la verdadera independencia de América no puede reducirse a un acto administrativo ni a respuestas reactivas de último momento. Resulta revelador el contraste en el interés informativo y conmemorativo: mientras en el Callao predomina el silencio institucional, diversas regiones del país, como Piura, y naciones como Venezuela, reconocen la Capitulación de 1826 como el hito que selló definitivamente su propia libertad, otorgando al Callao una relevancia histórica continental que sus propios gestores locales parecen ignorar. Esta mirada externa evidencia una paradoja profunda: el territorio que fue escenario del cierre del ciclo colonial en América no ha logrado aún apropiarse simbólicamente de su propio rol histórico.

Esta situación obliga a confrontar una inercia estructural. La extemporalidad de las conmemoraciones, la ausencia de una oferta cultural planificada y la falta de una visión territorial integrada no solo debilitan la identidad local, sino que constituyen una oportunidad económica y simbólica perdida para el sector turístico y para el desarrollo local. Un Bicentenario de alcance continental debió posicionar al Callao como un destino histórico de primer orden en América Latina; al no hacerlo, se desaprovechó un potencial flujo de visitantes, inversión cultural y fortalecimiento del tejido social.

En consecuencia, se vuelve imperativo que las instituciones abandonen definitivamente la lógica de gestión fragmentada y asuman la rehabilitación integral del paisaje cultural del Callao como una política pública estratégica, en coherencia con los principios internacionales de la UNESCO y con la deuda histórica que el puerto mantiene no solo con el Perú, sino con la memoria continental de la independencia.






Imagen 10. Lo más increible de todo es que la Capitulación del Callao es conmemorada en Venezuela como una fecha histórica fundamental que selló la Independencia definitiva de Sudamérica.

Video en el siguiente link:

 

Bibliografía Sugerida

·         Basadre, J. (2005). Historia de la República del Perú. Lima: El Comercio.

·         Ministerio de Cultura / UNESCO (2019). Expediente de la Fortaleza del Real Felipe en la Lista Indicativa.

Revista Mundial (Enero, 1926). Crónica de la inauguración de la Avenida Progreso. Lima.

·         Dávila Herrera, J. M. (2026). El Bicentenario Invisible: ¿Por qué el Callao olvidó que aquí terminó la Independencia?

·  Romero, Carlos Alberto (1928). Centenario de la Capitulación de Rodil 1826-1926. Revista Histórica del Instituto Histórico del Perú.

·         Orrego Penagos, J. L. Patrimonio y Modernidad: Las avenidas de Leguía en el Callao.






jueves, 15 de enero de 2026

El 22 de enero y la Consolidación de la República: Una Deuda Histórica con el Callao

 

El 22 de enero y la Consolidación de la República: Una Deuda Histórica con el Callao

Por: Callao Centro Histórico / Callao Ciudad Puerto

El próximo 22 de enero de 2026 marca el Bicentenario de la Capitulación de la Fortaleza del Real Felipe, un hito que la historiografía oficial ha desplazado injustamente a un segundo plano. Si bien la Batalla de Ayacucho en 1824 representó la quiebra del ejército realista, fue en los muros del Callao donde se libró la última y más dramática resistencia del Imperio Español en Sudamérica. El asedio patriota contra el brigadier Rodil no fue solo un evento militar; fue la prueba de fuego definitiva para la naciente República Peruana.

El valor de la memoria sitiada.

Durante este periodo (1824-1826), el Real Felipe se convirtió en un escenario de tragedia y resistencia extrema. El sitio diezmó a la población asediada —soldados y miles de civiles, incluyendo a gran parte de la aristocracia limeña— a causa del hambre voraz y epidemias devastadoras como el escorbuto. Fue en este encierro donde perecieron figuras clave de nuestra historia, como el expresidente José Bernardo de Tagle (Marqués de Torre Tagle) y su familia.

El 22 de enero de 1826, con la firma de la capitulación ante el general Bartolomé Salom y la salida del último contingente español, el Perú alcanzó finalmente su soberanía plena. Por ello, esta fecha constituye el Segundo Bicentenario de la Independencia: el cierre definitivo del proceso emancipador continental.


Fortaleza del Real Felipe - Callao (Archivo)

Desafíos en la gestión del patrimonio y la integración ciudadana.

Resulta preocupante que, a pocos días de cumplirse dos siglos de este suceso, se perciba cierta distancia en la puesta en valor de nuestra historia. Al priorizar actividades de carácter privado dentro del recinto histórico, se limita la participación ciudadana y se pierde la oportunidad de generar una convocatoria masiva que fortalezca el vínculo entre la población y su pasado, mientras el entorno urbano espera una mayor atención.

A pesar de contar con áreas dedicadas a la cultura, el turismo y la recuperación del sector donde ocurrió este hecho, se echa de menos una agenda pública que integre verdaderamente a la comunidad local. Una visión más amplia, respaldada por una planificación integral, permitiría que estas efemérides se conviertan en un motor de identidad y orgullo para todo el país.

Una respuesta ciudadana: "La Verdadera Independencia del Perú".

Ante este vacío institucional, la sociedad civil organizada y la academia toman la iniciativa. Desde la plataforma Callao Centro Histórico y el programa "Callao Ciudad Puerto", en una alianza estratégica con la Comisión Permanente de Historia del Ejército del Perú, el Comité Científico “Fortaleza del Real Felipe” de los Amigos Amantes del Callao y los Guardianes del Patrimonio Chalaco, anunciamos:

"Bicentenario de la Rendición de la Fortaleza del Real Felipe: La Verdadera Independencia del Perú"

En esta edición se busca analizar el impacto de este suceso que cambió el destino de nuestra nación, abordando el pasado, presente y futuro del primer monumento del país.

·         Fecha: Martes 20 de enero.

·         Hora: 19:00 hrs.

  • Plataforma: Estreno especial a través de nuestro canal de YouTube

http://www.youtube.com/@CALLAOCENTROHISTORICO

 




Exigimos que el 22 de enero sea reconocido con el estatus de Fecha Nacional, equiparable en importancia a nuestras Fiestas Patrias. El rescate de nuestra memoria exige más que protocolos de oficina; requiere una inversión real en la restauración de monumentos y una participación activa del ciudadano en sus plazas. Un país que ignora sus bastiones de libertad está condenado a la pérdida de su identidad. El Callao no es solo el puerto del Perú; es el sitio donde se selló, con sangre y piedra, nuestra libertad definitiva.

 

 

viernes, 9 de enero de 2026

El Estibador Chalaco: La Columna del Puerto ante un Pedestal Vacío

 

El Estibador Chalaco: La Columna del Puerto ante un Pedestal Vacío

Por:     Juan Manuel Dávila Herrera.
            Mag y Licenciado en Turismo, Operador Turístico y Gestor Cultural.

 

Mañana, 10 de enero, el Callao conmemora un hito que redefinió la dignidad humana en el Perú. Se cumplen 113 años desde que la Unión de Jornaleros del Muelle y Dársena logró que el presidente Guillermo Billinghurst firmara el decreto de la jornada laboral de ocho horas. No fue un regalo; fue el resultado del sudor y la organización del estibador chalaco, el primer trabajador en el país en conquistar este derecho. Sin embargo, hoy esa historia parece naufragar entre el olvido y el estigma.



 Imagen 1. Antigua escultura de fibra de vidrio del trabajador portuario (Año 2021)

El Trabajador Portuario: Entre la Grandeza y el Estigma

Históricamente, el estibador fue el motor del comercio exterior peruano. Pero hoy, esa figura enfrenta una deconstrucción dolorosa. Al orgullo de antaño se le ha superpuesto una imagen negativa: la opinión pública suele asociar al estibador con la informalidad, los conflictos laborales e incluso con las sombras de actividades ilícitas que se filtran por el puerto.

Esta estigmatización genera una "vergüenza" silenciosa que borra la importancia técnica y social de su oficio. Hemos olvidado que el trabajador portuario no solo mueve mercancías; mueve la soberanía económica del país. Al estigmatizarlos, deconstruimos su humanidad y justificamos su olvido.

 


 Imagen 1. Trabajadores del Muelle Darena (Archivo Currarino).


 Imagen 2. Marchas de protesta en el Jr. Constitución - 1912 (Archivo Currarino).

La Modernización: ¿Progreso o Desplazamiento?

La necesaria modernización del Puerto del Callao ha traído consigo una paradoja cruel. Mientras la digitalización y la automatización optimizan los tiempos, también reducen la demanda de la mano de obra tradicional. La maquinaria avanzada no solo reemplaza el esfuerzo físico, sino que precariza las condiciones de quienes no logran subirse a la ola de la especialización tecnológica.

Para muchos estibadores, la "modernidad" no significa mejores días, sino incertidumbre y disputas sindicales por puestos que desaparecen. Es aquí donde surgen preguntas incómodas que el Callao debe responder:

¿Qué siente un estibador hoy al ver que su oficio es visto con sospecha en lugar de respeto? * ¿Qué significa el 10 de enero para un joven que ve su futuro amenazado por una máquina que no conoce de derechos laborales? * ¿Por qué el progreso del puerto debe significar el borrado de su memoria obrera?

 

El Pedestal Vacío y el Espejo de Casa Grande

El reflejo más fiel de esta problemática es el pedestal vacío en el cruce de la Av. Dos de Mayo y el Pasaje Stiglich. Lo que comenzó como un monumento de fibra de vidrio —un material frágil y desechable para hombres que forjaron derechos de acero— terminó desapareciendo hace algunos años.

Este vacío es un insulto cuando se compara con otras realidades del país. En La Libertad, el distrito de Casa Grande custodia con orgullo su Monumento al Cañero. Allí, la comunidad y las autoridades entienden que honrar al trabajador de la caña es proteger su propia identidad. Si un pueblo azucarero puede mantener digno el símbolo de sus obreros, ¿por qué el puerto más rico del Perú solo ofrece un bloque de cemento huérfano a sus estibadores? ¿Es que acaso el éxito de APM Terminals o DP World no puede convivir con un homenaje de bronce a quienes pusieron la primera piedra social del puerto?

Imagen 3.  Estado actual, solo queda la base  - Año 2026 (Archivo)



Imagen 3.  El monumento fue destruido accidentalmente por una empresa, nunca de repuso.
  Año 2021 (Archivo)


Imagen 4.  Solo esto quedo - Año 2021 (Archivo)


Conclusión: Recuperar la Dignidad del Muelle

El Callao no necesita más promesas de plástico ni pedestales en ruinas. Deconstruir el patrimonio hoy significa señalar que el verdadero valor del puerto no está en sus grúas pórtico, sino en la gente que las opera y en la historia de quienes lucharon por las ocho horas.

El 10 de enero no debe encontrarnos frente a un vacío. Es momento de que el Callao limpie el estigma del estibador y le devuelva su lugar de honor. Porque un puerto que olvida a sus trabajadores es un puerto que, a pesar de toda su tecnología, navega a la deriva.



Imagen 5- Monumento en homenaje al Cañero, ubicado en Casa Grande, La Libertad.

  


Imagen 6. Plaza de Armas de Casa Grande

"Si Casa Grande tiene a su cañero, el Callao exige recuperar a su estibador".


Fuentes:

- https://www.callaocentrohistorico.com/search/label/estibador

- https://callao-querido.blogspot.com/2012/04/callao-historia-el-1ro-de-mayo-y-la.html