lunes, 18 de mayo de 2026

Opinión | El museo como refugio o como celda: Una reflexión chalaca en el Día Internacional de los Museos


Imagen 1. De la plaza a cuatro paredes (Archivo)


Por: Juan Manuel Dávila Herrera

Director del Proyecto Cultural "Callao Centro Histórico"

Cruzar el umbral de un recinto museal en el marco del Día Internacional de los Museos —auspiciado globalmente por el ICOM y la UNESCO— debería ser un acto de reivindicación de nuestra memoria. Las directrices internacionales nos hablan de estas instituciones como espacios dinámicos de conexión social y salvaguarda patrimonial. Sin embargo, en el Callao, la efeméride nos obliga a confrontar una realidad instrumentalizada: al adentrarse en las salas del Museo de Historia del Callao y encontrarse frente al busto del Padre Pedro Touvat, la experiencia se transforma en una necesaria y crítica reflexión sobre el verdadero papel de la gestión pública en el puerto.

Allí está él. Aislado de la dinámica urbana, despojado del transcurrir diario de los vecinos y colocado sobre un pedestal minimalista que simula una pulcritud que las calles del Cercado ya no poseen. Detrás de una puerta, en una sala de cuatro paredes, el antiguo párroco de la Iglesia Matriz contempla el silencio aséptico del confinamiento en un recinto administrado por la misma Municipalidad Provincial del Callao.

Para cualquier visitante desprevenido, la escena es presentada por la narrativa edilicia como un logro de "conservación" y "puesta en valor"; una supuesta hazaña cultural que incluso sirve de escenario para eventos protocolares y celebraciones por la efeméride. Pero para el ciudadano y el gestor que conocen el rigor de los hechos, las vitrinas oficiales no pueden ocultar que esa exhibición es el destino final de un atropello institucional coordinado. El busto no ingresó al museo por una donación planificada; ingresó como el saldo de una demolición. Llegó ahí porque el programa "Progresamos Callao" de la comuna provincial diseñó y ejecutó un proyecto que implicaba la destrucción del pedestal histórico de piedra y cruz de la Plaza Matriz. Lo alarmante de este proceso es que la Dirección Desconcentrada de Cultura (DDC) del Callao del Ministerio de Cultura emitió la autorización formal para avalar dicha intervención y permitir el posterior traslado, desconociendo su deber de salvaguarda in situ del entorno monumental.


Imagen 2.  Una demolición realizada por la Municipalidad Provincial del Callao bajo la autorización del Ministerio de Cultura (Archivo)

¿Cuál es, entonces, el papel de un museo frente a una situación de esta índole? ¿Debe ser el custodio de la memoria o la herramienta política que normaliza el despojo del espacio público?

El error de fondo de las autoridades competentes ha sido validar una visión fragmentada e instrumental del patrimonio. Al ampararse en tecnicismos para declarar que la escultura está "a salvo" como bien mueble dentro de un inmueble municipal, el ente rector convalida la destrucción de la unidad preexistente en la plaza. Esta simulación de rescate no es más que una estrategia de salida para encubrir una decisión técnica y políticamente errada, pretendiendo transformar una mutilación urbana en un hito de gestión museística.

El patrimonio cultural no es un objeto inerte que se pueda mudar de contexto sin consecuencias funcionales; es el soporte material de la identidad de un pueblo. Nos han entregado una plaza estéticamente adecuada según los planos modernos, pero vaciada de su tejido histórico y religioso. Es propicio recordar hoy, frente a los reconocimientos oficiales y la fría rigidez de las salas de exhibición, que solo porque una estructura no encaje en los cánones de la simetría moderna, no la hace menos digna de preservación y respeto identitario. La Plaza Matriz, con la autenticidad de su monumento original, poseía una legitimidad histórica y social superior a este orden artificial que hoy se nos impone.

Si el ICOM nos invita a pensar en el impacto educativo y social de los museos, el caso del Padre Touvat debe encender las alarmas de la academia y la ciudadanía. Una gestión que confina a sus referentes históricos en salas cerradas para tapar las deficiencias de sus proyectos de infraestructura, y que luego utiliza esos mismos espacios para el autoelogio burocrático, es una gestión que está momificando la identidad del puerto. El patrimonio de la Zona Monumental del Callao no se esconde tras una puerta para la foto oficial; el patrimonio se defiende, se respeta y se mantiene vivo en la calle, al servicio de su comunidad.

 

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Dávila Herrera, Juan Manuel. (2026, mayo 18). Opinión El museo como refugio o como celda: Una reflexión chalaca en el Día Internacional de los Museos. Callao Centro Histórico. https://www.callaocentrohistorico.com/2026/05/opinion-el-museo-como-refugio-o-como.html

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